Orthoapnea - Ortoplus

La verdadera solución para los trastornos del sueño

Manual Orthoapnea

Acceso área privada

Epidemiología

La prevalencia del SAHS oscila entre en el 4-6% de los varones y el 2-4% de las mujeres entre la población general adulta de mediana edad cifra que aumenta notoriamente con la edad. La dificultad al acceso diagnóstico es uno de los principales problemas al que se enfrentan los especialistas, ya que se estima que solo del 5-9% de la población con SAHS relevante tributarios de tratamiento están diagnosticados. La investigación clínica busca alternativas de diagnóstico a la costosa polisomnografía que actualmente constituye la prueba de referencia.

La apnea del sueño, es junto con el insomnio, uno de los trastornos del sueño más habituales. Pero a diferencia del insomnio, con datos epidemiológicos equiparables, el SAHS es una enfermedad poco conocida para la población. La falta de diagnóstico es el principal problema médico a resolver. Estudios recientes demuestran que tan sólo en el 6% de las historias clínicas elaboradas en la atención primaria incluyen referencias explícitas a posibles desordenes durante el sueño. Este infradiagnóstico implica fatales consecuencias ya que la propia patología es ignorada por los pacientes que, sin ser diagnosticados, no saben como justificar y afrontar los síntomas a los que tienen que hacer frente cotidianamente.

En 1993 se publica en “New England Journal of Medicine”, el primer estudio de prevalencia del SAHS realizado por Young et al en una muestra aleatoria de 602 sujetos (hombres y mujeres) trabajadores de edades comprendidas entre los 30 y 60 años. La importancia de este estudio mostraba obvias ventajas sobre los realizados hasta esa fecha ya que los anteriores muestreos epidemiológicos sobre la prevalencia del SAHS, estaban muy limitados por un número relativamente pequeño de sujetos y restringidos exclusivamente a sujetos varones. Por medio de la polisomnografía nocturna, se calculó el IAH (Índice de apneas/hipopneas) atendiendo a variables de sexo y edad. El estudio concluye que la prevalencia estimada del SAHS, definida como IAH igual o mayor de 5, fue del 9% en mujeres y 24% en hombres. Extrapolados los datos a la población general, estiman que el 2% de las mujeres y el 4% de los hombres de mediana edad en activo, cumplen los criterios mínimos de diagnóstico para el síndrome de apnea del sueño. Las conclusiones también recogen que el sexo masculino y la obesidad se asocian fuertemente con la presencia del SAHS y los sujetos roncadores habituales, sin distinción por sexos, tienden a tener una mayor prevalencia de apneas-hipopneas de 15 o más episodios por hora, un nivel de alteración respiratoria que merece una consideración clínica para el tratamiento. La alta prevalecia demostrada en el estudio de Young et al desterró cualquier tendencia de discriminar médicamente el SAHS como un problema de salud pública de primera magnitud.

A pesar de la escasez de muestreos recientes sobre la epidemiología de SAHS en España, se estima que entre el 2-4% de la población cumple criterios SAHS. En los mayores de 65% años el porcentaje aumenta hasta el 25%. Uno de los muestreos sobre población española más completos es el publicado en 2001 en “American Journal of Respiratory and critical Care Medicine”, que arroja resultados similares de incidencia de la enfermedad que otros estudios internacionales. Este estudio realizado por Durán et al, estima la prevalencia del SAHS entre una muestra representativa de la población general mixta, de 30 a 70 años de edad, considerando además el variado espectro de características clínicas, incluida la hipertensión asociadas con el trastorno respiratorio. El estudio se realizó entre julio del 1993 y noviembre de 1997, entre un muestreo aleatorio de 2.148 sujetos de población de Vitoria de 30-70 años. El estudio se estructuró en dos fases. En una primera, se evaluó al 100% los sujetos con cuestionario en domicilio y estudio polisomnográfico portátil. El cuestionario incluía preguntas sobre los trastornos respiratorios del sueño (ronquidos), hipersomnolencia, sintomatología, historial médico, uso de medicamentos, consumo de alcohol, hábito de tabaquismo, y datos demográficos y antropométricos. El examen clínico incluía medidas de la circunferencia del cuello, flujo espiratorio máximo, y presión arterial. En el estudio polisomnográfico portátil posterior, se monitorizaron cuatro canales: frecuencia cardiaca, ronquidos, saturación de oxígeno, y posición corporal. En una segunda fase del estudio, se evaluó a un subgrupo de sujetos diagnosticados provisionalmente como SAHS a los que se les realizó una polisomnografía convencional nocturna en un laboratorio de sueño. Los resultados analizados concluyen: la presencia del ronquido habitual fue encontrado en 35% y las pausas en la respiración en el 6%. Ambas características se producían con más frecuencia en los hombres con una tendencia a aumentar con la edad que se asociaron significativamente con SAHS. La somnolencia diurna estaba presente en el 18% de los sujetos que no fueron asociados con SAHS. Un índice de apnea-hipopnea (IAH) > 10 se encontró en el 19% de los hombres y el 15% de las mujeres. La prevalencia de la SAHS (AHI> 5) aumentaba con la edad en ambos sexos. El AHI se asoció con hipertensión después de ajustar por edad, sexo, índice de masa corporal, circunferencia de cuello, el consumo de alcohol y el hábito de fumar. Este estudio evidencia el vínculo entre SAHS e hipertensión.

Los resultados de prevalencia en España oscilan entre unos autores y otros. Marín et al en un estudio publicado en 1997 sobre una muestra de 1360 adultos en el área metropolitana de Zaragoza, encuentra evidencias de SAHS (definido como ronquido, somnolencia diurna excesiva y oximetría nocturna con más de 10 episodios de desaturaciones mayores del 4%) en un 2,2% de hombres y un 0,8% de mujeres. En 1995, Zamarrón et al 18 sobre 693 individuos de entre 20 a 70 años extraídos de población general, observa que un 6,8% tienen un índice de episodios igual o mayor a 5 acompañado de ronquidos y somnolencia diurna excesiva. Por último, Solans et al en un estudio realizado en Mataró, encuentran que el 10% de los hombres y el 3,4% de las mujeres de su muestra, de entre 30-70 años, tiene un IAH igual o mayor a 10 y una puntuación de somnolencia en la escala Epworth mayor de 10. Todos los estudios concluyen en una alta prevalencia, demostrada relación del SAHS y la hipertensión, mayor incidencia en población masculina y aumento progresivo con la edad. Pero en el caso concreto del SAHS, hay que tener en cuenta su condición de infradiagnóstico con datos igual de reveladores.

Los estudios realizados detectan que aproximadamente tan solo el 5-10% de la población con SAHS relevante están diagnosticados y tratados y se calcula que en España existen 2 millones de personas con SAHS cuya gravedad requería tratamiento urgente, la mayoría de ellas aún no diagnosticadas. En este sentido apunta un estudio muy interesante sobre casos de SAHS no diagnosticados realizados a 502 pacientes, que acuden a la consulta de otorrinolaringología por causa ajenas a patologías del sueño. Tras interrogatorio y exploración del VAS; los casos con sospecha clínica de SAHS (14,7%), son sometidos a polisomnografía nocturna. Los resultados determinan que el subgrupo sometido a estudio de sueño polisomnográfico se obtuvo un índice de apnea/hipopnea relevante, superior a 5, en el 4,78 % de los sujetos. Los autores concluyen que “los pacientes no tratados tienen un riesgo superior de complicaciones cardiovasculares y neurológicas, mayor accidentabilidad, reducción en calidad de vida y mayores consumos sanitarios. Es necesario, por tanto, reducir estas consecuencias mediante un diagnóstico y un tratamiento precoces”.

Durante años, la apnea del sueño fue considerada una curiosidad médica sin relevancia por la que se mostró muy poco interés y una escasa cobertura clínica. Se identificó durante mucho tiempo como una patología asociada exclusivamente al molesto ronquido, sin cuantificar el alcance real de sus consecuencias sociosanitarias y su comorbilidad. Hasta los años 90, la escasa literatura científica sobre SAHS carecía de todo rigor científico, y era difícil encontrar estudios serios sobre su prevalencia en la población. Los primeros en considerar la gravedad del SAHS y pioneros en establecer directrices a su diagnóstico y tratamiento, fueron las autoridades estadounidenses.

En 1988, el congreso de EEUU creó la Comisión Nacional de Investigación de los Trastornos del Sueño para llevar a cabo un estudio exhaustivo de los trastornos del sueño para “desarrollar un plan a largo plazo para el uso y organización de los recursos nacionales y hacer frente con eficacia a la investigación de los trastornos del sueño”. El informe de la comisión, ultimó que cada año, las vidas de millones de estadounidenses están perturbadas, interrumpidas o destruidas por las consecuencias de los trastornos del sueño. Está primera voz de alarma alentó a investigadores y expertos a implicarse en el conocimiento de la enfermedad y realizar los primeros estudios epidemiológicos.

Aviso legal | Protección de datos

Puerta Nueva 4, 3 planta
C.P.: 29008 Málaga
Teléfono: 952 21 21 74 Fax: 952 22 02 94
eMail: info@orthoapnea.com