Insomnio agudo
Se define como un estado transitorio, que supere el mes de duración, caracterizado por la dificultad para dormirse o la facilidad extrema para despertarse. Se manifiesta acompañado de expresiones psicosomáticas de ansiedad, relacionado con la sensación negativa de no poder dormir que durante el día genera una sensación de angustia por enfrentarse a la hora de dormir. Está relacionado con una situación de estrés o choque emocional y se considera insomnio a corto plazo ya que su duración oscila entre una noche y varias semanas y nunca permaneciendo más de los tres meses. Esta vertiente está causada generalmente por episodios de cambios inesperados que provocan trastornos psicológicos, conductuales y psicosociales. Es a raíz de esta situación traumática cuando se desencadenan los síntomas. El desajuste emocional o físico, puede estar vinculado a un solo acontecimiento específico (enfermedad aguda, cambio de trabajo, rupturas sentimentales, duelo o modificación en las condiciones ambientales de la habitación con incremento de la contaminación acústica o luminosa). Suele aparecer en la edad adulta o la madurez. El fracaso de las estrategias para conciliar el sueño potencia aún más la turbación de los pacientes que se sienten atrapados en un círculo vicioso de cansancio generado tras una noche insomne y la ansiedad y preocupación por su sueño insuficiente que les genera la imposibilidad de conciliar el sueño llegado el momento. Afecta sobre todo a mujeres y jóvenes. El diagnóstico maneja un abanico de síntomas que no tienen que darse de manera conjunta:
• Ansiedad generada por el deseo o la imposibilidad de dormir.
• Despertares frecuentes durante la noche que agudizan la angustia generada por no poder dormir lo suficiente.
• Dificultad extrema para conciliar el sueño.
• Somnolencia en tareas monótonas no enfocadas al acto de dormir.
• Hiperactividad mental que dificulta el sueño e impide el relajo necesario para conciliar el sueño.
Insomnio paradójico
También llamado mala percepción del sueño, percepción errónea del estado del sueño, “hipnoagnosia” o “pseudoinsomnio”. La característica principal de esta dolencia es que las quejas que refieren los pacientes no se reflejan objetivamente en los estudios polisomnográficos. La experiencia subjetiva de los pacientes, que refieren sufrir falta o escasez de sueño no tiene cuantificación objetiva a través de las pruebas diagnósticas polisomnográficas. Representa aproximadamente el 5% de los casos de insomnio consultados y la prevalencia es superior en mujeres aunque la escasez de estudios epidemiológicos imposibilita conocer su alcance real.
Insomnio idiopático
Este tipo de insomnio empieza en la edad pediátrica (infancia o juventud) y cursa una imposibilidad crónica para conciliar el sueño sin una causa aparente ni afecciones médicas o psiquiátricas que lo puedan justificar. Aunque arranca en la infancia, la imposibilidad para obtener un sueño adecuado es continuada a lo largo de toda la vida. Las manifestaciones sintomáticas incluyen escasa concentración, falta de motivación, agresividad y problemas cognitivos y de rendimiento. Se diagnostica como idiopático el insomnio crónico de causas desconocidas que se extiende en el tiempo sin que exista en la actualidad tratamiento conocido eficaz. Suele existir agregación familiar.
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